viernes, 10 de julio de 2020

Editorial 9 de julio 2020

Tengo una remera de oktubre. Oktubre con k. Por el disco de los redondos... Digo... ¡Cómo la quiero a esa remera! Quiero que lo sepan porque si me la ven puesta (y me la van a ver más de una vez, se los aseguro) es por eso; porque la llevo acá en el pecho. Y creanme que a esta altura la tengo adherida por convicción. La llevé puesta hace como 10 nueve de julio atrás y nunca la dejé de tener como bandera. Es criticable, lo sé. Tiene algunos agujeros aquí y allá. Algunas manchas dudosas. Pero claramente es testigo de la vida y de la historia, como dice la canción. Transpiró varias plazas de la independencia, y hoy la veo acá pandémica, pero sabiendo que es lo mejor que se puede hacer en este momento; lo demuestran las cifras de quienes dejaron sus remeras adentro, en vez de pasear por ahí como si nada pasara. 



Saben otra cosa que me gusta de esta remera con letras celestes y dibujo en blanco. Celeste y blanco, hermosa combinación. Ojo, con fondo negro también, y no es un dato menor; es como la conciencia ese fondo les diría. Les quería agregar, que es encantador ver esos candados rompiéndose y una cara gritando al viento su voz de libertad, libertad, libertad. Libertad para decidir lo que quiero y cómo quiero. Pero siendo consciente, también, de que mi libertad no joda a los demás.

Ojo, eso no lo dice en ninguna parte mi remera. No hay aclaraciones. Solo dice Oktubre con K como les contaba al principio. Las acotaciones y condicionamientos corren absolutamente por mi cuenta. Como si algo me dijera: hacé lo que te dé la gana, pero pensá que no estás solo en esto. Que hay un bien común. Que la patria es el otro, dijo, y me conquistó.

Defectuosa o no, la voy a seguir usando. Incorporandole manchas quizás, aventuras allá… ¡Si tendrá aventuras mi tela celeste y blanco con fondo negro y su oktubre con k!

Fiestas redonditas. Marchas. 24 de marzos. Karaokes y escabio. El congreso de verde y algún residuo de gases lacrimógenos de estos últimos 4 años. Casi les diría que crece conmigo, que me acompaña en las convicciones y en las alegrías y tristezas de cada tiempo.

Si me preguntaran, cambiarías algo de esta remera?... contestaría: siempre hay cosas por mejorar, quizás algún retoque al símbolo para que exprese más cabalmente todo lo que quiero decir… pero me gusta así por ahora, y cuando haya una remera que me interprete mejor, seguro que voy a ponérmela también; siempre y cuando sea para mejorar, y que el símbolo de sueños y utopías esté más cerca todavía de lo que creo, un símbolo verdaderamente popular, global, diverso, social… de colores para todes. Que interprete la inteligencia de ser conscientes de que en este mundo no estamos solos, y que hay muchos hijos de yuta sueltos dispuestos a cagarnos siempre la fiesta sea como sea, a cualquier precio... siempre y cuando, está más que claro, no la paguen ellos.

Mahe Kerco

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